

Un helado artesano, unas crepes recién hechas, un café tranquilo o unas tapas para compartir. En La Plaça también encontrarás ese espacio donde el tiempo parece ir más despacio. Un rincón pensado para reencontrarse, conversar y disfrutar de pequeños grandes placeres en la mejor compañía, con el incomparable encanto de la plaza y la iglesia como telón de fondo.
